Es típico en ti saludar solo si el último mensaje que aparece fue el mío.
Ayer me despedí de ti cuando venía camino a casa en TransMilenio. Tu último mensaje fue: “llegues bien a casa…”. No lo respondí. Tú ya estabas seguramente dormido cuando llegué.
Y siendo ya las 14:05, hora de España, no encuentro tu saludo. Pero ahora no sufro por eso; tengo la convicción de amarte sobre todo y por encima de todas las cosas. Si tu respuesta madura es el silencio, está bien.
Porque al final, amar también es aprender a entender los silencios, a no exigir respuestas inmediatas y a sostener lo que se siente, incluso cuando el eco del otro tarda en volver.
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| Foto de Alberto Calleja : https://www.pexels.com/es-es/foto/edificio-campo-colina-castillo-6621136/ |

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