Esta entrada, inicialmente, la pensé como una reflexión para poner sobre la mesa tus defectos… esos que a veces defiendes como si fueran cualidades.
Pero hoy no. Hoy prefiero hablar de lo bonito de ti… y, entre líneas, de esas cosas no tan chéveres
Eres genuinamente bueno.
De verdad. Eres de las pocas personas que no tienen la intención de hacer daño. No hay malicia en ti… o, al menos, no de esa que nace para herir. Y eso, en un mundo como este, vale mucho.
Eres decidido.
Y te lo digo con admiración: cuando tomas una decisión, es muy difícil apartarte de ella. Es una de tus grandes fortalezas… aunque, a veces, también puede jugar en tu contra, cuando te impide reconsiderar o escuchar otras miradas.
Tienes visión a largo plazo.
Siempre estás pensando en crecer, en estar mejor, en construir algo más grande. Eso habla de una ambición sana. Aunque, siendo honesto, a veces esa misma visión choca con una baja tolerancia a la frustración cuando las cosas no salen como esperas.
Tu forma de expresarte, incluso en momentos de rabia, suele mantenerse dentro de lo decente, y eso se valora. Sin embargo, tu actitud, a veces, dice más que tus palabras… y ahí es donde uno termina sintiendo ese “me tienes harto” que usas con frecuencia para referirte a mí.
Tu inteligencia es diversa.
Tienes habilidades que no todo el mundo posee, y una forma particular de entender y resolver las cosas. Lo difícil es que muchas veces no eres consciente de ello… y, cuando alguien intenta mostrártelo o ayudarte a desarrollarlo, aparece tu lado más obstinado.
Eres confiado.
Y eso puede ser hermoso, porque ves bondad en los demás. Pero también puede ser peligroso, porque no siempre logras ver las verdaderas intenciones de las personas.
El orden y la organización hacen parte de ti.
Eso habla de estructura, de control, de querer hacer las cosas bien. Y claramente te ayuda a evitar errores. Pero cuando algo rompe ese orden, te cuesta adaptarte: te cierras, te vuelves inflexible… y te cuesta aceptar caminos distintos al que ya habías trazado, incluso si ese camino no está funcionando.
Sueles ser servicial con las personas que realmente quieres, que, por cierto, no son muchas.
Conmigo lo fuiste durante un tiempo… y eso lo reconozco. Aunque hoy, desde este lado, ya no se sienta igual.
Bonus — lo más difícil de ti:
Tu inmadurez emocional.
No lo digo para herirte, sino porque es lo que más nubla todo lo bueno que tienes. A veces te lleva a reaccionar desde la defensa, a ver ataques donde no los hay y a exigir cosas que tú mismo no estás dispuesto a dar.
Posdata: la mayoría de cosas buenas siempre te las he dicho directamente.
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| Foto de Shihab Nymur: https://www.pexels.com/es-es/foto/foto-de-silueta-de-hombre-haciendo-signo-de-corazon-durante-la-hora-dorada-712520/ |

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