A veces, esa simple claridad lo cambia todo.
Y otras veces… lo confirma.
Pero hay algo que no debería negociarse: la reciprocidad.
El interés no se ruega, se nota.
El cariño no se mide en palabras largas, pero tampoco se esconde en respuestas vacías.
Querer a alguien no debería sentirse como intentar encender una conversación con una chispa que solo existe de un lado.
Y aunque duela aceptarlo, también es una forma de amor —propio, esta vez— reconocer cuándo es momento de dejar de insistir… y empezar a soltarse.
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| Foto de Leo Arslan : https://www.pexels.com/es-es/foto/embarcadero-muelle-blanco-y-negro-hombre-8329213/ |

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